El término no es una broma de redes sociales; nació del miedo. Se consolidó a finales de los años 70, cuando Valladolid era el epicentro de la violencia de extrema derecha en España.
La revista Interviú lo grabó a fuego en el imaginario nacional con dos portadas históricas: primero con el titular "Fachadolid: zona ultra nacional", donde denunciaba la impunidad de las bandas falangistas que quemaban librerías y asaltaban sedes sociales; y más tarde con "Fachadolid dice basta", tras la reacción ciudadana contra esa violencia.
Aunque la ciudad hoy es moderna y plural, el apodo persiste para describir a esa burguesía rancia de "casta", engominada y de formas rígidas que todavía marca el paso en ciertas zonas del centro.