"Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid" es una de las expresiones más usadas del español, pero su origen exacto es tan escurridizo como el propio río.
## La expresión
Se usa para señalar a quien mete en una conversación algo que no tiene nada que ver con lo que se está tratando: el arte de colar una digresión aprovechando una mínima conexión. La ironía está en que Valladolid —durante siglos una de las ciudades más importantes de España— tiene un río de caudal notable pero de perfil humilde comparado con el Tajo de Toledo o el Guadalquivir de Sevilla.
El origen de la frase no está documentado con precisión. La hipótesis más extendida es que nació en el siglo XVI o XVII, posiblemente en el ambiente cortesano de la capitalidad (1601-1606), como una manera de burlarse de quien intentaba equiparar la grandeza política de Valladolid con la modestia de su río. Otra teoría apunta a Felipe II, que al trasladar la corte a Madrid habría comentado la desproporción entre el esplendor de la ciudad y la discreción de sus aguas.
La primera mención escrita rastreable es tardía —los lexicógrafos del siglo XIX ya la recogen como expresión consolidada— pero su origen popular es anterior y difícil de fijar.
## El caimán de San Lorenzo
El texto menciona el caimán disecado que cuelga en la iglesia de San Lorenzo, traído de América en el siglo XVII. Este ejemplar existe y es real: forma parte de la decoración de la nave de la iglesia, una práctica no infrecuente en las iglesias de la época vinculadas a donantes con conexiones coloniales. Era costumbre colgar animales exóticos como exvotos o como símbolo del alcance del mundo cristiano. La historia exacta de cómo llegó ese caimán específico a San Lorenzo no está documentada en fuentes publicadas accesibles, lo que no significa que sea apócrifa, sino que la tradición oral la ha transmitido con más fuerza que los archivos parroquiales.